Esta semana recibí un magnífico y gigantesco colchón de masaje que cubre casi todo el suelo de mi sala y tengo ganas compartir con vosotros lo que me llevó a adquirir el que considero el “Ferrari” de mi parque colchonístico.

 

El masaje tradicional tailandés y el masaje Luna Lanna se dan en el suelo. Así es tradicionalmente en Tailandia por tema de costumbre y comodidad. Eso tiene una gran ventaja adicional: se puede hacer presión utilizando el peso del cuerpo sin hacer esfuerzos con piernas, hombros o brazos (igualmente hay que cuidar las posturas como en un masaje en camilla).

 

Mi primer colchón me lo regalé en Tailandia al acabar mi primer curso de masaje: 210 x 95 x 5 cm, plegable en formato de libro, con colores y flores representativos de la exuberancia tailandesa. Perfecto para el masaje tailandés tradicional y de lo más cómodo a la hora de transportarlo. Aún así, traerlo en avión no fue de lo más sencillo! Fue compañero de mis primeras prácticas y, como me mudé varias veces en los años que siguieron, agradecí mucho lo ligero y compacto que era.

 

Cuando empecé a dar clases sentí la necesidad de tener más colchones y me inspiré en ese primer modelo para hacer algunas mejoras. Para empezar pedí una espuma muy densa (30kg) y una elegante funda unicolor (eso viene muy bien cuando se usan sábanas blancas que tienden a ser un poco transparentes) que se puede quitar para lavar. También le añadí una bolsa a juego para transportarlo. Este modelo me vino genial en mis tiempos nómadas.

 

Hace unos meses me establecí de modo permanente en el centro Massalma y elegí la sala que ahora es mi pequeño rincón tailandés en Madrid. Coloqué mi colchón en medio de la sala y varios cojines alrededor para poder apoyar mis rodillas mientras giraba alrededor del paciente durante el masaje. Estéticamente quedo precioso pero, desde el punto de vista funcional, el suelo de tarima me traicionó! Con las presiones fuertes el cojín se alejaba del colchón o viceversa. Esto implicaba que tenía que mantener más control a nivel de lumbares y brazos y recolocarme a menudo.

 

Tenía dos opciones: cubrir el suelo con una alfombra o utilizar un colchón más grande sobre el cuál trabajar. La tentación de un “suelo-colchón” fue demasiado grande y me decidí a pedir un estupendo colchón de 200 x 240 cm en formato libro (para poder guardarlo más fácilmente).

Llevo una semana encantada con mi adquisición! Ha facilitado mis movimientos y dado de paso más espacio al paciente para extenderse, hemos ganado los dos con el cambio. Guardarlo (para los masajes en camilla) va a ser un poco más complicado, pero el esfuerzo vale la pena ☺.

 

PD: Hemos recibido muchas solicitudes de información sobre este artículo que se hizo a medida en una colchonería de Madrid así que os dejo las caractéristicas del dicho colchón:  se trata un colchón en formato libro con una espuma de 30kg de resistencia (la medida se elige según necesidade, yo tengo unos de 100x 210 para cursos y el grande de 200×240). Viene con una funda de telón grueso y tiene cierres para poder quitar la espuma. Debido a una subida de precio del 80% en un año sobre este articulo, recomendaría mirar en varias colchonerías y comparar presupuestos :)
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