Algunas veces  te ha pasado tener ganas de un masaje y no saber decidir?… todos parecen maravillosos y los efectos prometidos nos hacen soñar… que masaje elegir???

 

Manos a la obra! Vamos a ver como reducir un poco este abanico de posibilidades con estas preguntas: ¿qué es lo que más me duele?

 

Hago un pequeño paréntesis porque nunca me cansaré de repetir que el masaje es una terapia complementaria, es decir, una herramienta que nos ayuda a mejorar un aspecto de nuestro día a día, asociándolo (en general con impresionantes sinergias) con otras de nuestras costumbres (alimentación, deporte, meditación, proceso de concienciación y transformación personal, etc.).

 

Para empezar, vamos  a responder a la llamada del cuerpo físico (dolores musculares, crónicos, tensiones). Para este tipo de síntomas recomiendo un masaje sin aceite (tailandés, shiatsu, acupresión…), por la simple razón de que permite un trabajo más profundo donde sea necesario. Esto no implica que el masaje tenga que doler, el objetivo es encontrar los puntos y la presión justa para aliviar sin que el cuerpo rechace la presión por reacción al dolor.

 

Cuando tengamos un malestar corporal o anímico no definido (no sabemos por qué exactamente, pero sentimos que no esta todo como debería estar), elegiremos un masaje que trabaje todo el cuerpo en movimientos continuos y fluidos con el fin de armonizar. El aceite es un medio que, además de permitir un masaje extremadamente relajante, nos da la posibilidad de utilizar las herramientas de la aromaterapia.

Para los enamorados del masaje tailandés no os preocupéis! Lo podéis disfrutar con un enfoque general y el objetivo de armonizar el cuerpo (trabajo de líneas energéticas y estiramientos).

 

Con los masajes energéticos entramos en otra categoría de masaje por completo. Actúan a niveles profundos, sean físicos (en el caso de una lesión que no se pueda tocar o que sea demasiado profunda) o emocionales (agobio, estrés, desequilibrio de chacras, sanación de periodos de vida…). Son masajes muy recomendados para acompañar un proceso de transformación personal.

 

Me doy cuenta de que queda una multitud de posibilidades, tal vez hemos conseguido elegir una caja de bombones pero ahora habrá que dejarse llevar por la intuición y el placer de probar y descubrir lo que se esconde dentro de cada bombón!

¡Compártelo!
 

Deja un comentario